El problema de la educación propone un diagnóstico claro y contundente del sistema escolar chileno, al tiempo que desvela por qué, pese a reformas y a una creciente inversión pública, la calidad educativa se mantiene estancada. Se desarma la idea de que no se ha hecho nada o de que los avances son inevitables; en su lugar, se señala que el verdadero obstáculo es un paradigma educativo que privilegia la competencia de mercado, la estandarización y la rendición de cuentas por sobre el aprendizaje significativo y equitativo. Con un lenguaje directo y accesible, el autor muestra cómo las políticas han acumulado efectos contraproducentes para la calidad y la igualdad educativa.La obra traza un recorrido histórico y conceptual que ayuda a entender la magnitud del problema. Empieza por la demolición del Estado Docente durante la dictadura y continúa con la expansión del sistema privado subvencionado, para explicar el debilitamiento sostenido de la educación pública. Analiza los límites del Simce como herramienta de mejora y denuncia cómo, en lugar de fortalecer la enseñanza, la evaluación estandarizada ha llegado a priorizar rankings y comparaciones por encima de prácticas pedagógicas que realmente favorezcan el aprendizaje. A partir de evidencia empírica, de experiencias de aula y de una sensibilidad social aguda, el libro articula causas institucionales, políticas y culturales que condicionan la actual realidad educativa.Entre los ejes centrales, se exploran con detalle los roles y tensiones de distintos actores: los liceos emblemáticos, los docentes, las familias y las comunidades, así como el impacto de las políticas de rendición de cuentas y la influencia de los rankings. También se examina la hegemonía del modelo neoliberal y sus fracasos para garantizar una educación de calidad igualitaria. El análisis no se queda en la crítica: identifica dinámicas estructurales que han ido limitando la posibilidad de mejoras sostenibles y subraya cómo las decisiones sobre financiamiento, gobernanza y evaluación han repercutido directamente en el aprendizaje de las niñas y los niños, especialmente de los grupos más desfavorecidos.A la vez que señala los problemas, la lectura ofrece esperanza. En sus capítulos finales se presentan casos reales de escuelas que han logrado avanzar, demostrando que la mejora educativa no es una utopía: puede lograrse con prácticas pedagógicas centradas en las necesidades de aprendizaje de cada estudiante, con vínculos estrechos entre docentes, familias y comunidades y con una organización escolar que priorice la colaboración por sobre la competencia. A partir de esas experiencias, el autor propone una ruta concreta: reorientar el sistema hacia una educación integral, colaborativa y pertinente al siglo XXI, en la que el aprendizaje sea el eje central y la rendición de cuentas se base en evidencias de mejora en vez de en rankings superficiales.La propuesta se presenta con claridad y sin tecnicismos innecesarios, orientada a un público amplio que incluye a docentes, gestores educativos, responsables de políticas públicas y lectores interesados en comprender los sentidos y desafíos de la educación chilena. El libro subraya que la transformación no depende de recetas únicas, sino de un cambio de paradigma que ponga el aprendizaje en el centro, fomente la equidad y valore la diversidad de contextos escolares. Se insiste en fomentar una educación que conecte el currículo con problemáticas reales, promueva la colaboración entre actores educativos y comunitarios, y convoque a una ciudadanía crítica y participativa.En conjunto, ofrece una visión rigurosa pero accesible para entender qué está en juego en la educación chilena y qué tipo de cambios serían necesarios para avanzar hacia una enseñanza más justa, pertinente y de calidad para todas y todos. Propone, además, un marco de reflexión para la acción: políticas que apoyen un aprendizaje profundo, una evaluación centrada en el progreso real de los estudiantes, una financiación que reduzca desigualdades y una gobernanza que fortalezca la autonomía pedagógica de las escuelas sin perder la cobertura pública y la cohesión social.Dirigido a lectores que buscan comprender las raíces de las tensiones actuales en educación y a quienes desean explorar alternativas viables para lograr un sistema más equitativo y efectivo, este libro invita a participar en una conversación pública urgente sobre qué educación necesita y merece Chile en el siglo XXI. A través de su enfoque riguroso y su tono claro, ofrece no solo un diagnóstico persuasivo, sino también una ruta plausible hacia la mejora auténtica de la educación para todas las comunidades.