Hilma af Klint pintaba como si canalizara el universo. Fascinada desde niña por la botanica y las matematicas, comenzo su carrera pintando paisajes y retratos, pero en su interior bullian otras inquietudes: preguntas sobre el espiritu, energias invisibles, patrones demasiado vastos para el ojo humano.Su arte es inseparable de su practica espiritual. Junto a un circulo de mujeres artistas llamado Las Cinco, celebraba sesiones de espiritismo, escuchaba voces de los Maestros Superiores y se inspiraba en la Sociedad Teosofica y en las teorias de Rudolf Steiner. Trabajo incansablemente para cartografiar las dimensiones ocultas de la vida, pintando hasta el agotamiento fisico. Ya en 1906, sus lienzos mostraban geometrias radiantes de espirales y orbes, impregnadas de simbolos, letras y palabras, que se anticiparon a la posterior abstraccion de Kandinsky, Malevich o Mondrian, entre otros. Sus vastos ciclos pictoricos como las Pinturas para el templo y Los diez mayores representaban con frecuencia dualidades: interior y exterior, lo terrenal y lo esoterico, hombre y mujer, bien y mal.Af Klint, que fue vegetariana y cuestiono la rigidez de las identidades de genero, fue una adelantada a su tiempo, pero tambien vivio profundamente inserta en el y fue practicamente ignorada en vida. Su prodigiosa produccion permanecio oculta durante decadas, guardada bajo llave por voluntad propia. No fue hasta la decada de 1980 cuando el mundo comenzo a reconocerla como una autentica pionera del arte abstracto.Este libro se adentra en su universo visionario a traves de una luminosa seleccion de obras y un ensayo detallado que destila su complejidad. Su universo, antes secreto, se revela asi ante nuestros ojos.