En Ha llegado Isaias, la historia abre con Gyorgy Korin frente a un bar de la estación de autobuses, después de pasar días inmerso en una nube de alcohol. Con el motor apagándose, baja del coche, avanza tambaleándose y empuja la puerta sin dudar. Dentro, encuentra a un hombre solitario en la barra, la única persona visible. En vez de dejarse vencer por la embriaguez, se dirige al interlocutor con un esfuerzo visible y le susurra una frase que parece contener una búsqueda larga: “Querido ángel, llevo mucho tiempo buscándote”.
La escena inicial presenta un tono áspero y contemplativo, donde el bar y su entorno funcionan como un umbral entre el pasado y el presente de Korin. A partir de este encuentro ambiguo, la historia parece sumergirse en preguntas sobre la memoria, la fe y la insistencia de ciertos vínculos, explorando la fragilidad humana y la necesidad de encontrar sentido a través de encuentros decisivos.
Este libro puede interesar a lectores que buscan ficción intensa y reflexiva, con una atmósfera cargada de melancolía y un lenguaje que apunta a lo poético sin perder la precisión. Si te atrae una narrativa que examina la subjetividad y las certezas desmoronadas, esta obra ofrece una experiencia de lectura sobria y sugerente.