Este libro examina la evolución económica de La Araucanía entre 1900 y 1960, y muestra cómo la experiencia de la región refleja algunas de las fortalezas y limitaciones del desarrollo chileno durante los siglos XIX y XX. El análisis aborda la dependencia de actividades orientadas al crecimiento hacia afuera y las dificultades para avanzar hacia una economía más capitalizada y moderna, en parte por la escasa incorporación de tecnología.La agricultura, la explotación maderera y la ganadería impulsaron la actividad productiva de la llamada Frontera, mientras que las industrias locales tuvieron un alcance limitado y no consiguieron dinamizar suficientemente la región. A partir de las demandas de agricultores y empresarios ganaderos, el libro también considera la relación entre la economía regional y el Estado, así como la percepción de un apoyo insuficiente frente a los problemas del sector. Su enfoque histórico puede interesar a quienes buscan comprender el desarrollo de La Araucanía y las desigualdades entre las distintas regiones de Chile.