En estos poemas del Bukowski mas maduro, se aprecian momentos de quietud insolita, instantes de contemplacion abismada que transforman lo trivial en magico. Pero si hay algo que destaca es la tenacidad incesante, el teson de un autor que no ve otra manera de seguir adelante que abordar el siguiente verso como si fuera el primero, el mas importante, el definitivo. Lo que queda a la postre es un poeta en su plenitud, poseedor de una sabiduria que lo lleva a la compasion. No faltan aqui las provocaciones y los exabruptos que lo llevan a reconocer que no sabria que hacer si le arrebataran la locura de la que se nutre, o a achacar su exito perenne en Europa a "traductores geniales de la hostia". Pero tambien hay en estas paginas magnificos retratos de los inadaptados de su entorno, desde el padre maltratador hasta las mujeres que le partieron el alma, pasando por los profesores que tan poco le enseñaron, los imitadores, los fanaticos faltos de imaginacion, los "muertos en vida"