¡Tengo hambre, papá! se mueve entre recetas, anécdotas y recursos prácticos para enfrentar una escena reconocible: resolver qué cocinar y cómo alimentar en casa sin perder humor ni vínculo familiar.
Su interés está en mirar la cocina como parte de la vida diaria con niños, donde las soluciones simples, el juego y la complicidad pueden pesar tanto como la receta misma.
Benjamin Nast
Giluz