Regalón nos presenta a un joven narrador y protagonista que crece bajo la guía de su yaya, una abuela que le transmite lecciones de vida esenciales. Entre memorias de infancia y tareas cotidianas, lo impulsa a hacerse cargo de lo que queda tras la muerte y a hacerse cargo de la casa de fachada continua donde conviven, así como de los lazos familiares que se deshilachan entre Puerto Saavedra y Santiago. Con el paso del tiempo, busca a su abuelo y experimenta un primer amor, mientras su mirada se va confeccionando a partir de una sensibilidad cruzada entre la experiencia mapuche y el afecto familiar.La historia se mantiene cercana a lo poético y lo cotidiano, con un tono observador que posa sobre los gestos simples para revelar la riqueza emocional de una familia que resiste y se adapta. El narrador aprende oficios y cuidado a partir de la convivencia con la abuela: cocinar, cuidar plantas, susurrarles a las hojas, leerles revistas y venderlas en la feria. El lenguaje de la memoria se mezcla con imágenes sensoriales —la humedad en la tierra, el rocío de las plantas, el acto de regar— para construir una experiencia de vida que nutre y acompaña. Regalón puede resonar en lectores interesados en relatos familiares, en identidades cruzadas y en la intimidad de los vínculos que sostienen en medio de la ausencia y la perseverancia.