Cuando Fernando regresa a Santo Blas buscando respuestas tras aquel fatídico verano, no imagina volver acompañado por Zoe. El problema es que ella murió hace dos años y desde entonces su recuerdo lo consume con culpa y dolor. Al reencontrarse con su amigo Javier, cree hallar una forma de liberarse del fantasma. Pero ese encuentro abrirá heridas del pasado y revelará que hay secretos imposibles de enterrar.