La obra explora el fenómeno psicológico de la pareidolia ( ver rostros en objetos cotidianos), pero bajo una premisa aterradora: ¿qué pasaría si todas esas caras cobraran vida y empezaran a perseguir con la mirada a un niño, sin que nadie más lo note? Es un cuento lúgubre que combina la narrativa de Tonari con el inconfundible arte perturbador de Junji Ito.