Agua dulce, de Akwaeke Emezi, narra la experiencia de vivir con un yo fracturado en un mundo que no siempre sabe cómo nombrar lo que sucede dentro de una persona. Ada, una niña nigeriana, nace con una presencia interior que no es una simple voz: es un conjunto de deidades y presencias ancestrales que cohabitan su mente. A medida que esas voces ganan fuerza y autonomía, la vida de Ada se transforma en un territorio complejo donde lo íntimo y lo colectivo se entrelazan de forma impredecible. Cuando la familia se traslada a Estados Unidos, esa pluralidad interior se refuerza y empuja a Ada a cambios sorprendentes, descentrándola de sí misma y llevándola por direcciones que abren preguntas sobre identidad, pertenencia y agencia.La novela combina una atmósfera inquietante con una escritura lírica y contundente. Emezi diseña una experiencia de lectura que, lejos de simplificar la subjetividad, la intensifica: cada una de las voces que habita a Ada aporta una visión distinta del mundo, desdibujando los límites entre lo real y lo fantástico. En Agua dulce, la cosmología igbo dialoga sin reservas con marcos occidentales de construcción identitaria, poniendo en escena una conversación sobre cómo se nace, cómo se pasa de un yo a otro y qué significa ser uno mismo cuando la mente parece dividirse en varias. Esta exploración de la dualidad interior se convierte en un espejo de la diáspora, donde lenguaje, memoria y afectos se entrelazan para crear una experiencia de lectura que late con energía y originalidad.La prosa de Emezi es intensa y musical, capaz de transformar lo cotidiano en algo cargado de resonancias míticas, y de convertir la experiencia de una niña que comparte su cuerpo con presencias ancestrales en una reflexión profunda sobre la identidad, la voz y la seguridad de ser. Agua dulce no es solo una historia de crecimiento; es una exploración radical de cómo se construyen los yoes cuando el mundo exterior exige una única identidad, y de cómo la cercanía entre culturas puede generar una voz literaria nueva, poderosa y reveladora.La recepción de la obra ha sido ampliamente favorable entre lectores y crítica. Ha sido aclamada como una de las lecturas más destacadas de su año, traducida a múltiples idiomas y reconocida con premios importantes. Ganó el Otherwise Award en 2019 (anteriormente conocido como Tiptree) y el Premio Nommo, y figuró como finalista en diversas distinciones literarias de gran calibre, entre ellas premios de PEN/Hemingway, Lambda Literary y el Women’s Prize for Fiction. Esta cosecha de elogios refleja la capacidad de Agua dulce para resonar en audiencias diversas y para situar a Akwaeke Emezi como una de las voces más singulares y potentes de la literatura contemporánea.Publicada por CONSONNI, Agua dulce es una novela que desafía las convenciones y ofrece una experiencia de lectura envolvente, rica en emociones y preguntas sin easy respuestas. Es una obra recomendada para lectores que buscan una ficción de frontera: intensa, poética y valiente, capaz de ampliar la manera en que entendemos la identidad, la memoria y la posibilidad de escuchar las múltiples voces que habitan dentro de cada persona.